Aburrimiento

Lo llamo aburrimiento porque no sé si se puede llegar a denominar Déficit de Atención, pero es casi lo mismo.

Esta entrada espero que ayude a muchos padres con hijos en edad escolar.

Siempre me han dicho que soy un poco vago y que no he conseguido más cosas o mejores notas por eso. Y siempre me lo creí. Pero te vas haciendo mayor y te das cuenta de que te aburres muy rápido de las cosas, que tienes que cambiar frecuentemente de actividad o incluso de sitio y vas asociando cosas. Yo no era vago, simplemente tenía falta de concentración o de atención. Lo recuerdo muy bien en mi etapa universitaria. Si volviese a ella, seguramente enfocaría mis ratos de estudio de manera totalmente diferente. Llegaba a la biblioteca por la mañana temprano para coger sitio y las dos primeras horas hasta la pausa para el café eran muy provechosas. Le sacaba mucho rendimiento. Eso sí, a partir de ahí el día era un desastre. Realmente me hubiese ido mejor aprovechando en tiempo haciendo deporte, descansado la mente o echando una mano a mi madre en casa. Pero claro, ¿cómo explicas a tu madre que en época de exámenes solo estudias 2 horas diarias porque el resto es tiempo perdido? Y por eso escribo este post, para que los que tengáis hijos en esta situación, no forcéis la máquina y dejéis que la mente trabaje lo que pueda y descanse lo que debe. Siempre me han dicho que soy bastante inteligente y que a pesar de mis problemas he conseguido sacar las cosas adelante. Saqué el colegio con algunos problemas en COU, y tengo una carrera universitaria que saqué relativamente bien, sin excesivos problemas. El tiempo me ha ido dando la razón en que no soy vago, simplemente no aguanto mucho tiempo concentrado. Y eso es aplicable a todas las facetas de la vida, no solo a los estudios. ¿Cuántas veces habéis ido por ahí con vuestros hijos y os pedido cada dos por tres cambiar de bar, de tienda, o incluso de sala en un museo? No lo hacemos por aburrimiento o por tocar las narices, lo hacemos porque nuestro cuerpo así lo pide.

Seguro que os estáis acordando de alguna vez que vuestro hijo ha estado delante de un libro o de un videojuego durante horas sin protestar y pensaréis que esto que estoy contando son excusas para no estudiar. Os diré que a mi también me ha pasado. He llegado a leerme un libro de 400 páginas de una sentada y me han dado las 8 de la mañana jugando toda la noche a un juego de ordenador. ¿Cómo se explica esto con todo lo que os he contado anteriormente? Pues la verdad es que no soy capaz de hacerlo. Del mismo modo que normalmente las cosas nos aburren al poco tiempo, también hay momentos o temporadas que nos da por algo y lo tenemos todo el día en mente, como una obsesión. Supongo que es parte de nosotros, alternar aburrimiento con atracones de lectura, juegos, o actividades concretas. Pero eso sí, si tengo que decir que predomina, lo hace la falta de atención por encima de los periodos de obsesión por algo.

Con todo esto no quiero decir que dejéis que vuestros hijos te toquen las narices y no den palo al agua, simplemente quiero que les enseñéis a conocerse a si mismos para sacar el mayor rendimiento posible a sus capacidades que seguro que son muchas. Deben saber cuando pisar el acelerador y cuando descansar para poder sacar lo máximo de sí mismos. Conocerse a uno mismo es la mejor manera de conseguirlo, pero hace falta que tu entorno te conozca y te apoye.

A mi me ha costado muchos años aprender esto y aún así me cuesta aplicarlo. Supongo que nunca tuve la ayuda que necesitaba y mis padres por desconocimiento igual se pudieron equivocar en algunos momentos. Tened paciencia y sobre todo preguntar y escuchar, que vuestros hijos os lo agradecerán.

Como siempre, tenéis los comentarios para preguntar y comentar.

Un saludo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Presentación del blog

Tourette y paternidad

Irritabilidad